30 Aniversario de la Sonda Lambda (Sensor de Oxigeno)El primer sensor de oxígeno Bosch fue lanzado al mercado hace 30 años, su línea de accesorios tiene el 80 por ciento del mercado total:
• Bosch cuenta con la más amplia gama general y universal para talleres y el mercado de refacciones
• Bosch recomienda revisar los sensores de oxígeno cada 30,000 kilómetros
Hace treinta años, al hacerse más estricta la legislación de gases automotrices de Estados Unidos, el sensor lambda desarrollado por Bosch en los años 60’s debutó en un automóvil. En 1976, dicha invención Bosch logro reducir las emisiones contaminantes y celebró su premier mundial en automóviles Volvo de la gama 240/260 en el mercado Estadounidense.
Actualmente, se encuentran funcionando en todo el mundo, optimizando las funciones de los motores, reduciendo emisiones contaminantes y mejorando el aire que respiramos durante dicho proceso. Desde 2002, también ha sido adaptado a motores diesel.
Todos los fabricantes de autos europeos, e incluso la mayoría a nivel mundial, utilizan sensores de oxígeno Bosch como equipo original. Por lo tanto, es lógico que Bosch mantenga la gama más amplia de dichos productos en el mercado de refacciones automotrices: cubriendo más del 80 por ciento de los vehículos europeos, extendiéndose desde el sensor de un solo polo, hasta la ultramoderna versión plana de banda ancha. La línea universal de sensores Bosch se ajusta a este rango básico: con tan sólo nueve tipos distintos actuando como refacciones para los 1000 sensores de oxígeno que son utilizados como equipo original y que abarcan por completo el mercado.
Revise los sensores de oxígeno frecuentemente
Por encontrarse en el flujo de escape, el sensor de oxígeno está expuesto a un fuerte trabajo térmico, mecánico y químico, y por lo tanto a un cierto grado de desgaste. Es por ello que Bosch recomienda que el sensor de oxígeno sea revisado cada 30,000 kilómetros y reemplazado en el intervalo recomendado para verificar su correcto funcionamiento, puesto que los sensores defectuosos dan como resultado un bajo desempeño del motor y hasta un 15% de aumento en el consumo de combustible. Estadísticamente, muchos sensores modernos tienen una vida útil de hasta 160,000 kilómetros, pero las condiciones de manejo poco favorables y gasolinas contaminadas o de baja calidad, pueden reducir drásticamente su tiempo de servicio.