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– La revista
Un viaje en el tiempo a través de la publicidad
"Nuestra mercancía fue siempre nuestra mejor publicidad" dijo en su día Robert Bosch. Pero la especial calidad de estos productos, la fuerza innovadora y la diversidad de la empresa, desde los inicios, también fueron temas para la publicidad. Y a su vez, estos temas siempre fueron el reflejo de su tiempo. Le invitamos a un viaje en el tiempo a través de 100 años de publicidad Bosch alrededor del automóvil. 

Alrededor de 1910: “Mefistófeles”
Alrededor de 1910: “Mefistófeles” con encendido Bosch

Este boceto de un cartel para Bosch, atribuido a Julius Klinger es de alrededor del año 1910. El modelo para la figura del “Mefistófeles” fue el piloto de automóviles belga, Camille Jenatzy, en aquel entonces tan popular como lo es Michael Schumacher en nuestros días. Debido a su aspecto – un guardapolvo largo y rojo, cara enjuta, barba roja, gorro de conductor y gafas de protección – a Jenatzy le llamaban “El diablo rojo”.

La superficie roja vive sólo por su contorno. Sólo se han realzado la cara diabólica y las manos en forma de garra, que sujetan el magneto detalladamente reflejado.

Con su clara reducción del dibujo interior, así como con el contorno arqueado, el boceto de Klinger refleja elementos artísticos de los carteles del Art Nouveau. De los cables de encendido cuelgan los coches de carrera de las naciones deportivas más importantes en aquel momento. El “Diablo rojo” simboliza el encendido de Bosch, del que depende todo el mundo, lo que le alegra visiblemente.

Entonces como ahora, el deporte del motor fue una cuestión de prestigio nacional – sólo que hoy en día son las marcas de automóviles las que compiten entre sí y no las naciones.

1914: Luz y motor de arranque
1914: Luz y motor de arranque

En marzo del año 1913, Bosch ofrecía por primera vez una completa instalación de luces para vehículos, lo que se debía anunciar, como algo añadido a la publicidad del encendido. Por lo tanto, en 1913, el artista Lucian Bernhard creó un cartel sobre la “Luz de Bosch”. Ante la silueta color gris nocturno de un coche resaltaba en rojo la instalación de luces de Bosch. En 1914 fue llevado al mercado además el motor de arranque Bosch. Por lo tanto, Bernhard completó la composición de este cartel, añadiendo el motor de arranque en un verde contraste. 

Por primera vez, el boceto muestra el nombre de “Bosch” en el “trazo a pincel” que se utilizó durante decenios para marcar escaparates, en impresos y en anuncios publicitarios.

Los productos están coloreados y resaltan claramente del contexto gris y negro. El círculo en color verde y rojo pone una señal publicitaria que se vuelve a ver también en trabajos posteriores. El color que se repite en el trazo de la escritura explica la imagen de forma directa.

Antes de 1926: No alborotes
Antes de 1926: No alborotes

Las señales acústicas de la bocina, materializadas en el cartel, dramatizan la estructura gráfica de este motivo. La bocina eléctrica de Bosch se había introducido recientemente en el año 1921 y, obviamente, algún que otro conductor orgulloso de su coche la utilizaba con demasiada despreocupación. ¡Y eso que la innovación de Bosch sólo debía servir como aviso en caso de peligro! De forma similar, otro motivo de Bosch – “¡No deslumbres!” advertía que las luces largas se debían utilizar con precaución.

En aquel entonces, el imperativo educativo todavía funcionaba – incluso en la publicidad. Sólo después de la Segunda Guerra Mundial, la humanidad parecía estar definitivamente harta de este tono autoritario. Y así, a partir de los años 50, también el idioma de la publicidad se hizo más amable y sutil.

1930: Bujía en amarillo
1930: Bujía en amarillo

Alrededor del año 1914, Lucian Bernhard, por encargo del Director de Bosch, Hugo Borst, ideó un cartel publicitario para la “Bujía Bosch”. Bernhard renunció totalmente a adornos ilustrativos y se concentró en el objeto para el que se quería hacer publicidad y en el nombre de la empresa.

En este caso, Bernhard creó un precursor temprano de la marca de palabra Bosch, tipográficamente moderna. Puesto conceptualmente en una diagonalidad opuesta a la bujía, la chispa de encendido, que estalla, no sólo da una pista acerca de la función, sino que también transmite la dinámica y la fuerza que hacen que este boceto sea un clásico. Entre otras cosas está expuesto en el Museum of Modern Art de Nueva York.

Desde entonces, Bosch utilizó el elemento visual de la bujía con chispa, creado por Bernhard, no sólo en los carteles publicitarios, sino también en sus embalajes de bujía. El boceto de un letrero de chapa, mostrado aquí, data de alrededor del 1930, pero parece intemporal.

1937: Cartel de carreras histórico
1937: Cartel de carreras histórico

“185 primeras victorias, 86 récords fueron logrados en 1937, en los grandes circuitos de carreras del mundo, con las fiables bujías de BOSCH.”

En la imagen aparece Bernd Rosemeyer, el ganador de la carrera del Eifel en el Nürburgring, en un coche de Auto-Union. La base conceptual de este cartel son los elementos fotográficos.

Alrededor de 1955: Las bujías
Alrededor de 1955: Las bujías “empinan el codo”

“Las bujías viejas chupan gasolina – las nuevas bujías de Bosch ahorran gasolina.” Este cartel se produjo alrededor de 1955. En ese tiempo llegaron a ser moda las ilustraciones, no sólo en la publicidad. A menudo se dieron rasgos mímicos a los aparatos técnicos, brazos y piernas, según el modelo de Walt Disney en sus películas de dibujos animados.

Había casas que saludaban con la mano, aspiradoras que se quitaban cortésmente el sombrero, locomotoras que subían pendientes, sudando y resoplando. Y con la ilusión de la espera del cambio de aceite, algún que otro coche abría su capó en forma de pico y nos miraba confiado con sus grandes ojos brillantes y redondos. Por lo tanto era muy natural que se humanizara también una pieza como la bujía. Bosch estuvo a la altura de sus tiempos.

Alrededor de 1960: Blaupunkt
Alrededor de 1960: Cartel autorradio de Blaupunkt

El milagro económico despega – y la publicidad de esos años tenía que ser alegre y poco complicada.

La electrónica recreativa vive su gran auge y la filial de Bosch, Blaupunkt, tiene excelentes ganancias. En los años 60, Blaupunkt mantiene cuotas de mercado de más del 60 por ciento en autorradios. En Hildesheim tuvieron hasta un “Estudio Blaupunkt”. Allí se crearon bocetos como este en el estilo de las siluetas típicas de aquellos tiempos. Medido en el sentido de la forma actual, demuestra la despreocupación incluso conmovedora del inicio de los años 60. Las estrellas del cine como son Gina Lollobrigida o Sofía Loren acuñaban una imagen femenina en los medios, que se expresa de forma subliminal también en este cartel.

1972: Escobilla de limpiaparabrisas
1972: Escobilla de limpiaparabrisas

No sólo Oswald Kolle, sino también autores como Vance Packard (“Los seductores secretos”) contribuyen a que el consumidor de los años 70 fuese “más ilustrado”. La publicidad mediante la simple proyección de imágenes deseadas, como predominaba en los años 60, ya no funciona. Especialmente en el caso de los bienes de consumo se pide no sólo la transmisión de la utilidad, sino también la argumentación técnica, pues el consumidor ilustrado de los años 70 quiere ser un experto.

Bosch se adapta a ello, como se puede ver en el anuncio de escobillas de limpiaparabrisas del año 1972. Además de la utilidad del producto se comunica también una argumentación técnica. En el idioma del marketing se crea el concepto de la “Unique selling proposition” – la característica única que significa la ventaja ante la competencia. También Bosch argumenta con este tipo de “USPs”.

1986: La primera radio que es automóvil
1986: La primera radio que es automóvil

En 1986, Bosch celebró el centenario de su existencia, motivo para la serie de anuncios “100 años de ideas Bosch”. La electronización del automóvil había comenzado y Bosch mostraba la futura evolución.

Como ya las campañas anteriores, también esta campaña de Bosch estuvo caracterizada por un estilo técnico e informativo. Las imágenes eran realistas y a menudo en blanco y negro, la oferta de texto era, en comparación, voluminosa.

Este estilo de comunicación, mantenido durante más de tres décadas, ha caracterizado duraderamente la imagen de Bosch para el gran público. Ha contribuido a que la marca “Bosch” goce de una confianza excepcionalmente alta. Sin embargo, también contribuye a que no sea considerada como propiamente juvenil o dinámica.

1996: Automóvil sin Bosch
1996: Automóvil sin Bosch

En 1996, Bosch comenzó a cambiar su apariencia externa. Los textos se hicieron más cortos, las imágenes más metafóricas y, en parte más dramáticas. A través de una serie de motivos de anuncios, la empresa mostraba el amplio abanico de sus actividades operativas, de los que, entonces, también formaban parte las telecomunicaciones.

El primer motivo de la campaña “Automóvil sin Bosch” fue una provocación subliminal, pero esto era justo lo que se quería. Los momentos sorpresivos como este alternaban con los momentos recreativos. Sólo el lema era siempre el mismo: “Bosch – siempre es una solución”.

1999: Campaña “SÍ”
1999: Campaña “SÍ”

“¿Podemos mover el mundo con nuevas ideas?” Para la feria IAA del año 1999, Bosch introdujo su campaña “Sí”. El juego de preguntas y respuestas es el distintivo de esta campaña, correspondiendo el “sí” rojo con la marca de palabra Bosch en color rojo, llegando a ser así una característica de reconocimiento adicional de la marca.

El concepto se basa en anuncios de color de una página entera, en revistas para el gran público y en revistas técnicas, pero también se encuentra en pequeños anuncios de texto de una columna en los diarios. Aquí, el color rojo adicional resalta especialmente en las páginas que son en blanco y negro, reforzando así el efecto de reconocimiento de la marca “Bosch”.
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